domingo, 24 de septiembre de 2017

La divulgación en las ciencias. Diálogo con el Dr. Héctor Arita


Cuando el silencio no es suficiente las palabras hablan. Un abrazo lleno de hermandad al pueblo mexicano y a cada pueblo del norte, sur, este y oeste; donde haya una sola brizna de dolor que sea el amor sea el que haga temblar e inunde nuestros corazones. 

El día 16 de septiembre del 2017 tuvimos la oportunidad de dialogar con el Dr. Héctor Arita, un ser con una sonrisa permanente en el rostro, así que nos arriesgamos al final de la ponencia (que junto con el divulgador científico colombiano Julio Cesar Londoño impartieron en el marco del séptimo festival VISIONES DE MÉXICO EN COLOMBIA) a invitarlo a dialogar unos segundos con Bios Escritores y, como era de esperarse de un ser sonriente, con una sonrisa respondió. 

Te invitamos a seguir el diálogo en el siguiente enlace:

La divulgación en las ciencias. Diálogo con el Dr. Héctor Arita

El Dr. Arita fue el ganador del premio internacional de divulgación de la ciencia Ruy Pérez Tamayo en el año 2016 con su libro “Crónica de la extinción: la vida y la muerte de las especies animales”.  

“El objetivo de presentar un libro de divulgación científica debe tener un componente encantador, yo he usado la narración sobre diferentes especies extintas... Son narraciones... Así, resulta atractivo para los lectores...”

Gracias Dr. Arita por la gentileza y por ese gesto de nobleza que nos enseña a quienes nos acercamos a la corriente de las letras, “sin prisa pero sin pausa”, a seguir aprendiendo en ese mar de las ciencias.

¡Sean todos bienvenidos! 
¡Siéntanse siempre en casa!

Seguimos navegando,
seguimos en Bios Escritores.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 16 de agosto de 2017

La filogenia de los cuentos: la genética narrativa de las historias



En estos días (gracias a Materia) leímos un titular del diario EL PAÍS que nos atrajo la atención: “Así se expandió el cuento de ‘Pulgarcito’ desde el norte de Asia: un equipo de científicos utiliza datos genéticos para analizar la diseminación de la cultura”. Sencillamente, fue irresistible no leerlo...


[...] Los antropólogos Eugenio Bortolini y Jamie Tehrani han tenido una idea: combinar el análisis de textos antiguos y el análisis de genomas para investigar el origen y la transmisión de los cuentos más populares a lo largo de los milenios. Los científicos han elegido unas 600 fábulas clásicas de magia y animales —presentes en Europa, Asia y África— y han observado el ADN de las poblaciones que las transmiten de generación en generación [...]. (Diario El PAÍS. Visto el 16/08/2017)


Las palabras navegan, las orales y las escritas. Ese “voz a voz” ha existido desde siempre... Desde que emitimos nuestros primeros sonidos hemos narrado algún relato, hemos escuchado algún cuento. 

[...] Los investigadores han detectado cuatro grandes núcleos irradiadores de cuentos de hadas, en Europa oriental, en el Cáucaso, en África occidental y en el norte de Asia, donde en algún momento de la historia el temor a perder un hijo se transformó en Pulgarcito. "Es importante entender las profundas conexiones históricas entre nuestras diferentes culturas, sobre todo en este momento, cuando están surgiendo fuertes corrientes políticas que nos alejan del internacionalismo y nos dirigen hacia un nacionalismo más pueblerino", reflexiona Tehrani [...]. (Diario EL PAÍS . Visto el 16/08/2017)

Esta fantástica investigación antropológica, publicada en la revista ciéntifica PNAS que parece un cuento de hadas, estudió más de 600 fábulas clásicas de magia y animales presentes en Europa, Asia y África, y como se relacionaban con versiones en diversos continentes.

Así, los relatos han dado giros a lo largo de la tierra "de lengua en lengua". Han pasado del mito a la realidad de forma tan verosímil y diversa: como lo es la misma naturaleza. 

Los cuentos, en un entorno local, se relacionan con los mitos y la sabiduría ancestral que está inmersa en cada cultura. Estan cargados de sapiencia y de enseñanzas trasmitidas de generación en generación; son historias donde el miedo, el temor, la alegría, la melancolía, el misterio, la tragedia y la euforia se reúnen en las cortas o largas líneas de cada párrafo escrito. 


Quizás, los cuentos estén unidos por una cadena infinita de nucleótidos de letras que, aunque en lenguas diferentes, pertenecen al mismo núcleo; están conformados de la misma materia: la fantasía, la sapiencia, la magia y el misterio.

En esa búsqueda de seguir una rama de la genética de los cuentos en la naturaleza, nos topamos con este libro: “Mil años de cuentos de la naturaleza de historias y leyendas para contar a niños antes de acostarse”

[...] Historias de mares, bosques, de islas, de montañas y de estrellas, cuentos de ríos, de animales o de plantas, cuentos que colocan en escena los elementos: el viento, la lluvia o la nieve... Relatos mitológicos... Historias menos conocidas que pertenecen a la tradición oral y están relacionadas con un país en particular [...]. (García, 1998:6).

Lo maravilloso de los cuentos es que en estos los ríos pueden cobrar forma humana, son dioses que se visten de carne y hueso... De repente, las ninfas pasan a ser manantiales. Se desarrollan en sus textos historias donde el amor no tiene límites y, bien, se puede amar siendo un río, un océano o un manantial: ser divino, planta, roca, animal o humano.

[...] Recuperando su forma de río, se precipitó también él por el túnel, y brotó en la fuente de Aretusa; mezclando sus aguas con las de su amada. Por eso, todavía hoy, no es extraño que en Sicilia se vean flotando unas flores llegadas de Grecia sobre la fuente de Aretusa, son las aguas subterráneas de Alfeo que las han llevado allí... ¡Cuando los dioses se enamoran, todo es posible! [...]. (García, 1998: 361)

Cuantas enseñanzas valiosas hay en un cuento, cuantos hilos se tejen y unen las tradiciones orales en todos los continentes. Entonces, como ese río que cobra mil formas, en diversos dialectos, se recorre la vida de la que una vez fue “Anaconda” que une, de repente, al Amazonas con el mar de la Polinesia.

[...] Maui sacó de su bolsa el anzuelo fabricado con un diente de tiburón sagrado, tallado según le había enseñado el dios del océano, y pulido gracias a los secretos mágicos del anciano Tama. Luego, lo colocó en una caña y lo lanzó al agua... Lo que Maui había sacado de las profundidades submarinas era Nueva Zelanda [...] (García, 1998: 202, 204)

Y es que los cuentos no son solo para niños que se recrean al escucharlos e imaginar los escenarios descritos. En este fragmento de “Maui y el anzuelo” se narra el origen de Nueva Zelanda fruto de esa pesca prodigiosa de un semidiós de Polinesia... No siempre los cuentos son una estrategia sicológica para aprender a enfrentar sus miedos... Suelen contener, en casi todas las culturas, esas raíces creadoras de sus territorios: la cosmovisión de su planeta.


Tanto los milenarios como los actuales...
Los cuentos urbanos,
los cuentos rurales
son un mundo complejo,
mutante, híbrido
y en permanente evolución....


Seguimos navegando en letras
En eso profundo que trae los cuentos ancestrales
Seguimos en Bios Escritores.

Referencias

García, M (Dir). 1998. Mil años de cuentos de la naturaleza de historias y leyendas para contar a los niños antes de acostarse. Título original: Mille ans de contes nature. Traducción: Carmen García Iglesias. Ilustraciones de Jean-Louis Henriot y José Luis Tellería. EDELVIVES. Zaragoza, España.

Gordon, R. 1997. Cuentos e historias del antiguo Japón. Titulo original: Ancient Tales & Folklore of Japan. Traducción: María Jesús Sevillano. Biblioteca Popular. España.

miércoles, 19 de julio de 2017

La ciencia desde la poesía: prosa que se analiza desde otra óptica

Pintora: María Izquierdo (1902 – 1955).
... Su obra de color intenso involucra una naturaleza envuelta en el ámbito del surrealismo...

 ... En esa poesía pincelada de la artista mexicana María Izquierdo,  despertamos y escuchamos mejor los latidos de la ciencia. Mas, en ocasiones, solo la escuchamos cuando sabemos que no es posible traducirla en letras. 
Así, en ese limbo, solos y tan rodeados, seguimos, eslabón tras eslabón, una semilla que galopa y habita en el brillo de un artista. Entonces, de repente, brota un relámpago en el momento exacto que pareciese anuncia que el mundo se desmorona. No obstante, no es otro que el que antecede a un nuevo despertar. 

Así, en Bios Escritores nos encontramos frente a frente, latido tras latido, con un poeta y artista: Antoine Marie Joseph Artaud “Antonin Artaud” (1896-1948). 


Antonin Artaud, Paris (1926). Autor de la foto: Man Ray.
Tomada de: https://theartstack.com/artist/man-ray/antonin-artaud-paris-192


Este francés, etnógrafo por naturaleza, de mente romántica y enloquecida, expone en sus escritos su espíritu y su sensilibidad textual. Llegar a sus letras es descubrir, página tras página, su relieve humano y mágico compilado en un libro sin tiempo...
Es un despertar leerlo: “México y viaje al país de los tarahumaras”. 

Allí donde otros exponen su obra yo solo pretendo mostrar mi espíritu. Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida... (Fragmento de una de sus poesías “El ombligo de los limbos”). 

Antonin ardió siempre en preguntas, se obsesionó por encontrar una realidad profunda, pura y primitiva. Su naturaleza de investigador lo llevó a lanzarse al mar, a dirigirse rumbo hacia el norte de América; así, llegó a México en esa primera parte del siglo XX. Siguió la huella de los pasos del pueblo Tarahumara. 

En esa expedición, atravesó más que el mar, ingresó a su propia alma. En él se desataron respuestas en medio de tantas preguntas; esas que surgen cuando se descubre, que si se anda casi descalzos, con intensidad se vive. Leer a Artaud es como si tejiésemos una faja ralámuli. Cada hilo nos conduce a otro; nos aproxima, sin darnos cuenta, a una estrella en medio de la cosmovisión tarahumara. 

Entonces, ese hilo casi invisible cobra vida, une a la ciencia y a la poesía, se torna reluciente: conduce y une a todas las deidades, los seres y los astros; así, pareciese que nuestras neuronas (cerebrales, intestinales, cardíacas y emocionales) fuesen tejidas por una araña: una diosa que no se separa de su creación. Todo se une gracias a ese hilo o cuerda que liga entre sí a los mundos... 


Se ensartan las cuentas de un collar, pero no solamente entre sí, sino que se trata de un hilo peculiar que une al cosmos con su origen, con el principio mismo... Sin ese hilo, dice, todos los seres estarían vacíos (apud Rohde, 1987:91) (Aguilera, 2001:41). 

Es así como aquellos hilos mesoamericanos conducen al cosmos, a la serpiente, al ojo de Dios. Todo en un tejido humano que de repente se torna divino, como las mismas palabras que descifran ese sentir que colinda entre la ciencia y la poesía. Como diría Artaud: "La Naturaleza ha querido hablar a lo largo de toda la extensión geográfica de una raza", en este caso, la Tarahumara. 

La poesía, para Artaud, logra convertirse en un método de análisis en esa ruta inquietante de “Las montañas de los signos” donde este poeta, artista y explorador realiza una descripción única de ese paisaje “inmemorial y triturante” como el mismo lo diría. Una donde se reúne la belleza clara e indescriptible. 


Tener conciencia de todo lo que nos une, materialmente, a la vida general, es una actitud científica que la ciencia de hoy no puede negar, puesto que por sus recientes descubrimientos de física reduce el mundo a una energía; y por sus recientes descubrimientos psicológicos nos enseña que el hombre no es una unidad inmovilizada, sino que, por medio de las regiones subterráneas de su conciencia, participa así en el futuro como en el pasado (Artaud, 1984:195). 

Gracias a uno de nuestros lectores, hemos comenzado a leer al fantástico Antonin Artaud. 
Leerlo es una navegación profunda, es estremecedor seguir sus líneas. 
Los invitamos a explorar, con él, su propia alma. 


Así, sobre un hilo poeta que hilvana las ciencias, seguimos navegando

Seguimos en Bios Escritores. 


Referencias

Aguilera, S. 2011. La faja ralámuli. Un entramado del cosmos. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Estéticas. Instituto de Investigaciones Antropológicas. México.

Artaud, A. 1984. México y viaje al país de los Tarahumaras. Fondo de Cultura Económica. México.

lunes, 19 de junio de 2017

Entrevista al Dr. Eduardo Saucedo (lo sagrado y lo humano). Tarahumaras.


Comenzamos nuestros diálogos en torno a la naturaleza, la cultura, la palabra y ese silencio nunca, con exactitud, traducido. 
Lo iniciamos con una entrevista que tuvo lugar cerca de una laguna sagrada: la “laguna de Guatavita” en el departamento de Cundinamarca en Colombia. 

Guatavita traduce “fin de la labranza” o “punto de la sierra”; allí, nos entregamos a ese líquido y nos ofrecimos a esta tierra sagrada como Bios Escritores. 
Seguimos las notas de un músico cuyos pasos lo condujeron a la ruta humana, esa antropológica que de pronto muda como un insecto y que se transforma y adquiere alas. 




Comenzamos nuestra entrevista con el Dr. Eduardo Saucedo Sánchez de Tagle. Eduardo es Profesor e investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia en México, y ha venido investigando en torno a los Tarahumaras y el papel de la fauna en su cosmovisión: en la cultura de la gente “con cuatro almas” (como lo citaría la periodista Alida Piñon en su artículo del diario el Universal de México en el año 2012).

Posteriormente, seguimos la sal de la tierra, y nos adentramos al suelo de Zipaquirá... Nos embarcamos en el tren de la sabana, mientras degustamos el grano de lo sagrado.
Porque como lo diría Eduardo: "Entender al otro... es lo suficientemente importante para dedicar mi vida a ello..." 

Así, damos inicio a nuestro ciclo de entrevistas en Bios Escritores.

Te invitamos a seguir este diálogo "a pie" y navegando en el siguiente enlace:

Entrevista al Dr. Eduardo Saucedo (lo sagrado y lo humano). Tarahumaras


Seguimos navegando, seguimos en Bios Escritores.








sábado, 13 de mayo de 2017

El lenguaje no verbal: un mundo de sonidos

La ruta del escarabajo. Tomada por Claudia Gonzales.
La comunicación humana no siempre está asociada a las palabras; en realidad, solo un 35%  hace uso de las letras. Quizás, sea curioso que en Bios Escritores abordemos este tema, pero la diversidad en la comunicación es esencial para cada ser vivo que nos rodea. Como animales "racionales" nos preguntamos: ¿cómo se edita una emoción?, ¿cómo se corrige una mirada?, ¿cómo se edita esa imagen que se cuela en nuestra alma?, ¿cómo se expresa un sentimiento?, ¿cómo se diagrama una emoción que nos deja sin palabras? 

Es imposible editar la naturaleza, 
corregir esos espacios fantásticos del silencio. 
Afinar la música del viento: 
ese que se cuela en los árboles.

Son tantas las traducciones 
que acompañan el aleteo de un insecto,
tan diversas como las sensaciones
que a nuestro tacto generan. 

Tal vez, sea la poesía el uso más congruente de las palabras. Esas que parecen efímeras cuando no se miden en líneas, ni en el número de párrafos, ni se equilibran en la canoa de la vida: solo navegan al ritmo de nuestras emociones.

Esos factores asociados al comportamiento (kinesia y proxémica) no necesitan letras. Una mirada, un gesto, una expresión, una postura, la cercanía nos delata, sobre todo si se conversa " a corazón abierto". 

No obstante, rodeados de un mundo de ruidos, es imposible, a veces, escucharnos. No solo el lenguaje de las manos es usado por alguien que tiene sus oídos en los ojos y en la piel; ni el lenguaje Braille es solo concerniente a quienes ven de otro modo el mundo: todo el tiempo leemos nuestro entorno con nuestras manos. Entregamos caricias con los ojos o un golpe certero que puede producir heridas infinitas. Miramos y amamos o, por el contrario, quebrantamos el espíritu (incluso de alguien recio). 

Editar, corregir o traducir nuestro lenguaje es cuestión de “tacto”; 
optamos por aprender, o no, una comunicación que no genere rencillas; que no haga, ni nos haga daño.

Quisimos hacer un alto en el camino y reflexionar sobre ello. En esa comunicación donde los gestos, las manos, las posturas y las miradas hablan por nosotros. Existen lenguajes no verbales, universales, y otros inmersos en cada cultura. Casi siempre cometemos cientos de "errores sociales y ambientales" cuando no observamos, ni aprendemos a “traducir” aquello que está cargado de símbolos. Podemos dar señales erróneas; más aún, si estamos transitando a diario en este mundo donde un sinnúmero de lenguas son las que se usan.

En el ámbito social, aquello denominado paralingüística (tono, ritmo, volumen, silencios y timbre) acompañan a nuestra voz; hacen parte de esa comunicación no verbalizada.

¿Cuán largos son nuestros silencios? 
¿Cuál es la música que acompaña nuestra voz? 
¿Acaso conocemos, exactamente, cuál es el sonido que emitimos? ¿En realidad conocemos nuestra música?... 

Cuantos interrogantes pueden surgir de eso no verbalizado... Un tema apasionante en el que indagaremos “sin prisa pero sin pausa”... 

Por el momento les compartimos un enlace que nos hace llegar María Amez Navarro desde Salamanca – España. Un tipo de comunicación verbal y no verbal apasionante; esa que concatena la música, la vida y la física:  

Dialogaremos sobre ello... Tanto por descubrir, tanto que trasegar y navegar, incluso, sin usar una sola palabra.

Seguimos los silencios y atravesamos, lentamente, el mar de las palabras.

Seguimos navegando,
seguimos en Bios escritores.

martes, 11 de abril de 2017

La poesía: ruta con médula mística


Imagen adaptada del libro: Antología de poesía devocional de la india.





En el mundo escrito, 
la poesía ha sido una de ruta con médula mística. 
De aguas profundas en todas las culturas. 
No siempre es un sortilegio vestido de seda,
casi siempre es un misterio desnudo 
el que muestra su real belleza...

Así, con estas palabras, navegaremos en una gruta donde son tantos los puertos como los escritos.  A lo largo de la historia, la poesía sacra ha sido una aventura realizada, sin mapas, en la cual se desconoce lo recorrido por cada poeta. Ellos han y siguen siendo unos seres valientes que han optado por hacer de sus palabras algo más que un delicado cruce de letras. 
Realizan una proeza silenciosa en la que, incluso, han llegado a descifrar su percepción de lo divino. Son los poetas seres de diversas creencias y credos, desde monjes y nómadas, hasta príncipes que lo han dejado todo por escribir.

En Bios Escritores en estos días, para algunos sacros, daremos solo algunos pasos en un camino acuático rumbo a lo frágil y poderoso, tangible e intangible. Esta ruta se realiza con los pies descalzos, así que te invitamos a quitarte los zapatos, respirar profundo y sumergirte en una serie de fragmentos de esa poesía sacra, mística, devocional... Esto requiere, en realidad, más silencio que palabras.


“Sólo hay un Dios, pero sus aspectos son infinitos e infinitos son sus nombres. Llámale por cualquier nombre que quieras y adórale bajo cualquier aspecto que te atraiga y sin duda le verás” (Ramakrishna).

Con estas palabras de Ramakrishna (gran místico Bengalí) citado por Perennis (2007) seguimos hacia la india y, por el sagrado río Ganges. A continuación, entregamos algunos fragmentos de unos cuantos de sus excelsos poetas... 

Bhartrihari (Siglo V)

... La esperanza es un río
el agua es el deseo
y las olas la sed...

Andal (Siglo VII)

En el estanque del jardín de atrás
los lotos rojos se abren
al tiempo se cierran los azules, 
los cuales florecen en la noche.
Los sabios se dirigen al templo 
hacer sonar las caracolas
y despertar a Dios.

Utpaladeva (Siglo X)

...Que mi cuerpo florezca en el interior de tu naturaleza verdadera y que los distintos mundos se conviertan en mis miembros. Y que todos estos sentimientos dualistas pueda olvidarlos para siempre (incluso después de haber alcanzado el reino de la memoria)...

Allama Prabhu (Siglo XII)

He visto: 
pensar al corazón,
a la mano quedarse embarazada,
a la oreja beberse el olor del alcanfor,
a la nariz comerse el brillo de las perlas,
a los ojos hambrientos tragarse los diamantes.
En un zafiro azul
he visto los tres mundos escondidos, oh señor de las cuevas...

Basavanna (Siglo XII)

... Oh señor de los ríos que se encuentran...


Y en esos ríos que se encuentran, seguimos dando algunas pinceladas de esa magia. Ahora, damos un breve salto hacia la China. Nos sumergiremos unos metros en la poesía de la naturaleza ¿Preparado?...


...En el templo de la cumbre.
Es de noche. Dormiré en el templo
de la cima del Monte Sagrado.
Desde allí podré tocar las estrellas
si levanto las manos.
Con este silencio no me atrevo a elevar la voz 
porque temo despertar a los habitantes del cielo... (Qu Yuang). Tomado de (Visor, 2000). 

Con esta párrafo de una de las poesías de Qu Yuang (considerado uno de los mejores poetas chinos a lo largo de la historia), ingresamos a la dinastía Tang (607 – 907) y comenzamos con dos grandes poetas, y una perla de la época.

Li Po (705 – 762)
Perlas

Entonces llegó un hombre de los mares del sur
que traía perlas.
Perlas con caracteres secretos
en lo más profundo
y a medida que me sumergía en ellas,
lágrimas de sangre parecía que abrazaba,
lágrimas por la pena que las había penetrado,
como lágrimas de nuestros campesinos
cargados de impuestos hasta morir,
sin que nadie sienta piedad por ellos. 

Wang Wei (699 – 759)

El parque de los ciervos

Una colina vacía y ningún hombre,
solamente oigo el eco de algunas voces.
En la profundidad del bosque se refleja una luz
que penetra los tupidos bosques
y brilla sobre los azulados musgos.


La navegación continúa y llegamos a España, apenas, con ese toque sutil que nos dejan estas primeras letras percibidas en India y China. Somos como pintores que, solo, con un pincel intentamos descifrar el planeta...


... “El éxtasis místico es “súper-alegre”, explosivo, desintegrado, supersónico, ondulario y corpuscular, ultragelatinoso, porque es la eclosión estética el máximo de la felicidad paradisíaca que el ser humano pueda tener en la Tierra” (Dalí, 1951). Tomado de (Fernández, 2006).

Y de esa antología de Fernández (2006) tomamos unos trazos de algunos de esos místicos poetas... Nos quedan tantos en el "tintero" como hojas en el planeta existen...

Gregoria Parra. Sor francisca de Santa Teresa (1653 – 1736)

El pajarillo (poesía mística)

Celos me da un pajarillo
que remontándose al cielo
tanton en sí mismo excede 
que deja burlado el viento.
Enamorado del sol,
sus plumas bate ligero,
y escalando el aire bajo
toca la región de fuego... 

Francisco Pino (1910 – 2002)

Fe

En la arena: 
¡huella que vacía el pie
el cielo del sol la llena!

Miguel Labordeta (1921 – 1969)

... Vuelve sagrado cuantos toques
natural
Cuanto toques sagrado
vuélvelo natural... 

Mariano Esquillor (1919)

Prometo amar a la naturaleza
con todo el rigor que el sol me exige.
La oscuridad, perpleja,
se introduce en un común pozo
donde la luz, bien entendida,
es más que sublime sustituyendo
a la muerte ante la serenidad de cristo.



A cada instante, en cada cosa está la eternidad (Wols).



Es solo un breve puerto
solo un toque en medio de tantos
el que hoy te hemos querido brindar.

Seguimos navegando,
seguimos en Bios Escritores...



Referencias
Perennis, S. 2007. Antología de poesía devocional de la india. Selección y traducción de Jesús Aguado. Palma de Mallorca, España: José J. de Olañeta e Indica Books.
Visor. 2000.  Poetas chinos de la Dinastía Tang (618 – 907). Selección y traducción C.G. Moral. Madrid, España.
Fernández, A. 2006.  Antología de la poesía mística española. Zaragoza, España: Libros del innombrable.













lunes, 6 de marzo de 2017

La doble hélice de Dalí: entre la ciencia y el arte


Apenas lo tocamos, nos acercamos a la ribera de su hélice. Dalí [(Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech (1904 – 1989)] es un universo que, hasta hace poco, en Bios Escritores comenzamos a navegar. 

...La demostración de que el interés científico de Dalí excede lo anecdótico es que no solo incorporó iconográficamente estos elementos en su obra sino que conoció y mantuvo relación con numerosos científicos, organizando encuentros y manteniendo correspondencia con ellos, interesándose por sus descubrimientos a través de conversaciones con los mismos e, incluso, suscribiéndose a publicaciones científicas tales como Science et Vie, Science and Invention o The Scientific American... (López del Rincón, 2016:398).

La ciencia nos conduce al arte, o el arte a las ciencias, cuando descubrimos la elasticidad de nuestras propias estructuras. Así, un artista nos conduce a otro, un director en el mar de los conocimientos, sentires y emociones puede convertirse en una onda que se amplía en la superficie y, más aún, en la profundidad del ser. 

Dalí es uno de ellos: una hélice impredecible como lo es el propio conocimiento que nunca cesa. Este último, a cada segundo, se divide y replica (en meiosis y mitosis) como las células mismas. Y es que a ciertos caminos se llega a través de otros ojos, casi como al mismo cielo. 

Ver nuestro ADN es y pareciese inverosímil a simple vista. No obstante, somos la manifestación constante de el. Dalí es el testimonio vivo de la posibilidad de traspasar los aparentes límites de una molécula y traducirlos en arte a través de las obras. Su arte es una cadena que encierra, en cada rincón, un sinnúmero de enlaces. En solo una pintura, Galacidalacidesoxyribonucleicacid (1963), se reúne lo humano y lo divino, la ciencia y el arte, el amor y la guerra... Y mucho más en sus trazos visionarios de estructura compleja. 
 
Galacidalacidesoxyribonucleicacid. 1963. Dalí Museum, St. Petersburg, Florida. Imagen tomada de: http://art-dali.com/1960_38.html

Esta obra realizada 10 años después de ser anunciado el descubrimiento del ADN, por Watson & Crick (1953), no solo es un homenaje a dicho descubrimiento: es una mirada holística de adentro hacia a fuera y viceversa. En la obra de Dalí quedó retratada Gala (su gran amor) y como si fuese un eje, complementario y misterioso, fue Rosalind Franklin la mujer que retrató el ADN.  

Fin de año de 1965. James D. Watson, uno de los descubridores de la estructura del ADN, pasea por las calles de Nueva York. Cuando pasa por delante del hotel St. Regis no puede resistir entrar. En el hall, escribe una nota: “La segunda persona más brillante del mundo quiere conocer a la más brillante”. Va dirigida a Salvador Dalí... (López Ferrado, 2006).

Así se encuentran, conducen y fusionan las cadenas de sus manos; estas se entrelazan en fervientes nucleótidos de un artista que supera lo humano y un premio nobel que lo quiere conocer.

Ese descubrimiento, como la misma molécula, nunca fue bidimensional; en el caso del ADN y el ARN, su revelación no solo fue el resultado de esas dos miradas masculinas a quienes su descubrimiento fue premiado y atribuido; sino, a esa femineidad en las ciencias que quedo, como su salud, grabada y marcada en la fotografía 51 (la prueba de la estructura de la doble hélice por Rosalind Franklin).

“La Fotografía 51”. Imagen tomada de: https://hipertextual.com/2014/11/rosalind-franklin


...Llegar a navegar unos trazos en Dali es contagiarse de un virus maravilloso que abre el ADN. Este lo multiplica a la velocidad de su genialidad. 

Así, hoy en Bios Escritores tocamos la ribera de esta hélice. 

Profundo es el arte cuando es pura ciencia tangible y etérea, 
profunda es el agua de la navegación escrita.


Referencia
López Ferrado, M. (2006). La obsesión de Salvador Dalí por la ciencia. História, Ciências, Saúde - Manguinhos. 125-131.
López del Rincón, D. (2016). La biología molecular en la trayectoria artística de Salvador Dalí. Archivo Español de Arte, LXXXIX. 356: 395-408.