miércoles, 4 de enero de 2017

La idea



Se abre un año de nuevo y nos dirigimos, 
paso a paso, a la caja de nuestros proyectos

A ese buzón de madera 
donde albergamos nuestras ideas...


Así, se ha creado este primer tutorial de Bios Escritores.

Te invitamos a verlo, a navegar con nosotras en el comienzo de este año con "el corazón en la mano" y la mente introspectiva en la búsqueda de las ideas.

Navegaremos al origen, a esa idea que, en ocasiones, pareciese esquiva… 

A la fuente del entusiasmo, la disciplina y la fuerza.

Iniciamos este nuevo ciclo con el alma. 

De este modo, construiremos una serie de tutoriales donde escribiremos sobre arte de descubrir las ideas y traducirlas en proyectos.

¡Bienvenido 2017! ¡Bienvenido(a) a Bios Escritores!






sábado, 3 de diciembre de 2016

Las primeras rutas femeninas: bajo la luz de las letras


Todos hemos sido navegantes, incluso, desde antes de nuestra gestación. Felizmente, ese espermatozoide ágil no sucumbió; nadó con fuerza hasta encontrarse con aquel óvulo esférico mil veces más grande que el. Al ocurrir nuestra fecundación comenzamos a rodar y al cabo de cinco días llegamos a nuestro primer hábitat, la cavidad uterina de nuestra madre: ese recinto húmedo y tibio donde nuestro embrión anidaría. Luego, en el medio marino, sus olas nos arrullarían y escucharíamos esos primeros vocablos y sonidos. No obstante, al nacer y crecer, fuimos olvidando aquel océano primitivo.   

Sin embargo, esa sensación no todos la olvidan. La lista de esos hombres navegantes y apasionados naturalistas ha sido, en Bios Escritores, una de nuestras rutas. Mas, hoy, queremos seguir un camino agreste de agua y de tierra. Uno empinado y salvaje trasegado por mujeres intrépidas, llenas de coraje en épocas donde una fémina solitaria y viajera era inconcebible y reprochable. 

Por fortuna, a lo largo de la historia han existido esas “mujeres a contracorriente”. Aquellas que han superado las barreras sociales, económicas, religiosas o culturales y han escapado de un destino único: “han creado uno propio”. Quizás, una de esas pioneras, viajeras y escritoras fue Egeria “la peregrina de Gallaecia” también conocida como la primera escritora hispana (finales del siglo IV)... 

Fresco de Pompeya de una mujer romana antes de escribir. Imagen recuperada el  03/12/2016 de: http://ocio.farodevigo.es/cine/noticias/nws-300510-egeria-primera-peregrina-historia.html

... Egeria fue curiosa y valiente y durante tres años viajó recorriendo todos los lugares bíblicos: Constantinopla, Jerusalén, Egipto y Mesopotamia (Sebastiá & Tonda, 2016:423).

Gracias a la pax romana, una ciudadana del Imperio podía viajar desde Gallaecia hasta Mesopotamia casi sin obstáculos. Esto sucedía entre los años 29 a. C. y 180 d.C.  Texto y autor de la imagen: Jani Niemenmaa - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, Recuperado el 03/12/2016 de: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=40753

 ...El fin de su viaje no era sólo rezar ante las reliquias que encontraba a su paso, sino aprender, edificarse a través del conocimiento directo, de la experiencia...  Hasta el siglo XVI para ser mujer, viajar a la vez y mantenerse respetable una tenía que ser reina o peregrina (Morató, 2005: 42 cit en., Sebastiá & Tonda, 2016:424). 

No obstante, son innumerables los caminos y navegaciones realizados no solo por las mujeres en la edad media, sino a lo largo de la vida de nuestro planeta. Sin embargo, muchos diarios de viajeras son escritos olvidados o desmembrados a lo largo del tiempo; son tesoros perdidos o, quizás, conservados por alguien en algún lugar...

Gracias a esa luz que encendió Egeria en el mundo peregrino, otras mujeres, con o sin maridos, emprendieron travesías y atravesaron continentes. Este es el caso de la suiza Ida Pfeiffer (1797-1858) cuya valentía la llevo a darle dos veces la vuelta al mundo y contó con la gallardía de traducir sus viajes en tres libros.


Ida Pfeiffer yendo a colectar insectos. Litografía de Adolf Dauthage.
Recuperada el 03/12/2016 de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ida_Pfeiffer_Dauthage.jpg

...Algunas sociedades geográficas como las de Berlín o París la aceptaron entre sus miembros aunque otras, como la de Londres, antepusieron el ser mujer a su valentía y se lo denegaron. Ida Pfeiffer es una de las mujeres que habiendo conseguido el éxito fue olvidada posteriormente... (Sebastiá & Tonda, 2016:425).

Si bien Ida no logró ser aceptada en la Royal Geographical Society, años después, la expedicionaria, naturalista y escritora Isabella Bird (1831-1904) lo alcanzó en 1982. Isabella fue, también, una viajera fascinante; hizo de sus travesías una terapia no solo física sino espiritual. Enfrentó sus miedos, sacó de si la guerrera que no se detuvo frente al dolor. Era tal su vocación de viajera que cada vez que volvía a casa se enfermaba y, luego, milagrosamente se recuperaba al comenzar un nuevo viaje. Escribir fue parte de esa “medicina” que la llevaría, además, a trasegar en su alma.



Isabella Bird. Imagen de dominio público recuperada el 03/12/2016 de: 
 https://es.wikipedia.org/wiki/Isabella_Bird#/media/File:Isabella_Bird.jpg 

Ilustración de dos Ainu, tomada del texto de Isabella Bird titulado: Unbeaten Tracks in Japan. Imagen de dominio público. Recuperada el 03/12/2016 de: 
https://es.wikipedia.org/wiki/Isabella_Bird#/media/File:PSM_V34_D092_Ainu_of_yezo.jpg


La ruta de estas tres extraordinarias mujeres nos lleva a pensar en tantos escritos realizados sobre viajes históricos... Tantas navegantes, almirantes, caminantes, pilotos, astronautas, naturalistas, astrónomas, geógrafas, antropólogas, historiadoras, etc., que con tenacidad dirigieron sus pies, un caballo, una canoa o hasta la tripulación de una nave espacial... 

Así, comenzamos este mes de diciembre del 2016 con Egeria, la primera escritora hispana y su periplo de tres años (381 al 384) y de aquellas geógrafas pioneras. En nuestra “máquina del tiempo literario” queremos seguir indagando, aún más, y, así, prender con la fuerza y entereza de estas mujeres nuestras primeras luces navideñas. 

Te esperamos, bajo la luz de una vela, en nuestra próxima publicación. 

Referencias

Cid, R. 2011. Egeria, peregrina y aventurera. Relato de un viaje a Tierra Santa en el siglo IV. Universidad de Oviedo. Recuperado el 03/12/2016 de: http://revistaseug.ugr.es/index.php/arenal/article/view/1460/1628.

Sebastiá, R & E. Tonda (Eds.). 2016. La investigación e innovación de la enseñanza de la geografía. Universidad de Alicante. Unión de editoriales universitarias españolas. 








domingo, 13 de noviembre de 2016

Las primeras letras en las ciencias: desde la roca hasta el papel 



La comunicación de los conocimientos y su adquisición (observación, experimentación y raciocinio) ha ocurrido desde el origen. Esta ha sido una ruta de raíz táctil; una especie de manufactura de pensamientos, imágenes y sonidos. Su manifestación surgió y surge desde el silencio reflexivo y se transcribe, a través de los sentidos, luego de trasegar en ese interior desconocido: ese conjunto de laberintos rupestres que a cada paso se revelan. Ahora, esos permanentes aprendizajes y descubrimientos labrados en rocas, amasados entre arcillas y transcritos en papel pareciesen casi intangibles en medio de esa red de conexiones mundiales inmersas en la matriz de la Web



Nuestro tacto siempre ha mantenido una íntima relación con cada sustancia. 
Desde siempre, hemos estado conectados con el entorno de la materia.

En esta ocasión, navegaremos en una embarcación construida con cortezas y, como vela, esos primeros papiros donde los “tipos” eran un contoneo transcrito a través de los dedos sumergidos, horizontales y verticales, plenos de signos, en líquidos espesos y zigzagueantes. 

El primer libro que conocemos es un relato caldeo del Diluvio. La historia estaba inscrita en una tablilla de arcilla de alrededor del año 4000 antes de J.C., anterior al Génesis unos 2000 años (Tuchman, 1980)... 
Hacía falta un medio de comunicación que pesara poco y fuera portátil. El primer medio que tuvo éxito fue el papiro (hojas hechas de la planta del papiro, encoladas, para formar un rollo de hasta 60 a 120 cm, sujeto a un cilindro de madera)... En el año 190 antes de J.C., se empezó a usar el pergamino (hecho de pieles de animales)... En el año 105 de nuestra era, los chinos inventaron el papel... (Day, 2005: 5).

De la dureza de la roca, la maleable arcilla entre los dedos, la hoja del papiro de más de un metro y la piel de animales convertidas en pergamino, surgiría otra “piel”, una vegetal: un medio nuevo conductor de los escritos gracias a esas cortezas hechas papel. 

Creado el papel, este conservaría esa entrañable comunicación epistolar con pluma y tinta. Llevaría inmersa no solo los descubrimientos de los investigadores y sabios, sino, además, el toque personal de aquellas manos transcriptoras de emociones y sentimientos tallados en unas cuantas letras. Surgiría, según Mendoza y Pavaric (2006), la Republique des Lettres, responsable de hacer circular entre Londres y París los progresos de la ciencia inglesa y francesa. 

De esta forma, los caminos acompañados de la imprenta conducirían a la aparición de las revistas. Estas tuvieron diversas rutas, según la razón del origen de su naturaleza: la primera, Journal des Sçavans, preservó el toque literario y esa comunicación sobre la filosofía cartesiana de la época. 

Imagen recuperada de: http://www.ateneodemadrid.com/index.php/Media/Images/Journal-des-savants


El 5 de enero de 1665, se edita en París el primer número del Journal des Sçavans, bajo el patrocinio privado del abogado y miembro del parlamento Denis de Sallo, Sieur de la Coudraye y apoyado por Jean-Baptiste Colbert, Ministro de Economía, quien dos años más tarde funda la Académie Royale des Sciences (diciembre 1666)... “No habrá nada que ocurra en Europa que valga la pena conocerse por los hombres de letras que no se pueda aprender en este Journal” (Spinak & Parker, 2015).

Muy de cerca, 60 días después, nacería Philosophical Transactions el 6 de marzo de 1665 en la cuna de The Royal Society. Esta sería una estrategia de difusión exclusivamente científica dirigida a los miembros de esta sociedad.
 
Imágenes de portada y algunas páginas interiores de Philosophical Transactions. Recuperadas de: http://www.biodiversitylibrary.org/item/183299#page/2/mode/1updir leyenda


Y en esta época de surgimientos literarios, tres años después, aparecería en Italia la publicación Litteratti de Italia; en 1670, en Alemania, la Miscellanea Curiosa. En América, casi un siglo después (1772) saldría a la luz la primera revista: Mercurio Volante en México; esta divulgaría diversos aspectos vinculados a la medicina y a la física.

Las publicaciones se convertirían en comunicaciones periódicas y su diseminación crecería, cual si fuesen semillas, en los cinco continentes.

Así, nos hemos introducido en una breve navegación que, no obstante, llevó siglos en el mar de las publicaciones. Un universo con códices determinados y creados por el hombre. 

En esta, la "carta de navegación" es y será trazada a partir de unos índices bibliográficos y el rumbo guiado por la fuerza gravitacional del “factor de impacto”. Su evolución seguirá a lo largo del tiempo. 

Los escritos tienen células propias, una memoria que crece y un ADN que muta, frente a las nuevas tecnologías y la difusión de las rutas científicas. 

¡Te invitamos a seguir nuestras próximas navegaciones!

¡Próximamente, nuevas rutas de letras! 



Referencias

Day, R. A. 2005. Cómo escribir y publicar trabajos científicos. 3ª. Ed. Washington, D. C.: OPS. En: Publicación Científica y Técnica No. 598. Traducción de Miguel Sáenz. Esta versión en español se publicó con permiso de The Orix Press.

Mendoza, S & Paravic, T. (2006). Origen, clasificación y desafíos de las Revistas Científicas. Investigación y Postgrado, 21(1), 49-75. Recuperado el 10 de noviembre de 2016, de http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1316-00872006000100003&lng=es&tlng=es.

Spinak, E. and Packer, A. 350 años de publicación científica: desde el “Journal des Sçavans” y el “Philosophical Transactions” hasta SciELO. SciELO en Perspectiva. Recuperado el 9 de noviembre del 2016 de: http://blog.scielo.org/es/2015/03/05/350-anos-de-publicacion-cientifica-desde-el-journal-des-scavans-y-el-philosophical-transactions-hasta-scielo

lunes, 31 de octubre de 2016


"Aligera el paso rumbo al encuentro de su palabra. 
Descubre el sonido enigmático de los pasos de su propia fiera
Anhela transcribir a través de las garras o patas eso oculto que habita en sí...
Es élitro que avanza a la espera del siguiente grano de arena.
Es ala suspendida en la sequía de la tierra
Desea con ansia infinita, un día, saciar su sed
Sumergirse en una noche de luna nueva para navegar en la corriente 
Y seguir el movimiento ondulante que se traduce en un pez"


Así, con poesía finalizamos octubre y abrimos nuestras letras al noviembre que se aproxima. 
Esperamos que disfruten de nuestro vídeo de presentación
donde en un minuto se conjuga, como en la vida misma,
 la naturaleza, la inspiración y las palabras. 

" Una manera holística de publicar"

jueves, 27 de octubre de 2016

Infraestructuras verdes. Visión hacia el futuro o retrospección hacia el origen




...Después de la segunda guerra mundial el gran desarrollo económico y urbanístico creó megalópolis donde “lo verde” estaba ausente. En las últimas décadas, los movimientos urbanos verdes se han convertido en un fenómeno destacado y dinámico. Se ha prestado una especial atención a las cuestiones técnicas y ambientales relativas a las construcciones verdes. Sin embargo, el análisis del mercado y el impacto socioeconómico de las mismas no ha estado en el primer plano de análisis... (Felipe & Britz, 2016: 41)

Para hilar los hechos que dieron origen a las “Infraestructuras verdes” atravesaremos continentes. En esta ocasión, nos subiremos a un barco vikingo, a un drakkar. Trasegaremos en medio de sus puertos, en el espacio y en el tiempo (este último sin un orden cronológico). Nuestro objetivo: visitar los mares de viviendas cuyos techos reverdecen o parecen naves invertidas que mantienen el calor de aquello que cobijan dentro. 

Zarparemos de los puertos nórdicos, bajo el frío extremo, donde el límite es una oportunidad. Escogeremos como piedra angular unas de sus casas; esas que parecen sembradas y que fueron talladas, como sus drakkares, con coraje y creatividad.  

Los vikingos, como tantas otras culturas, nos enseñaron a aislarnos del frío en las latitudes donde el invierno suele ser implacable. Diversas sociedades nos han ilustrado sobre estrategias edificantes para adaptarnos a cada ecosistema. El común denominador, en todas ellas, ha sido el previo reconocimiento y sabia lectura del entorno... Es esa reconexión con los conocimientos heredados, a lo largo de los siglos, la que muchas veces ha sido aplicada por los pobladores en cada lugar. 


El uso de la diversidad de especies vegetales para la elaboración de las viviendas, al igual que el uso de tintes naturales y diversos tipos de maderas, se basa y se ha basado en el estudio de sus ecosistemas.

La historia arquitectónica de nuestro planeta ha trasegado desde los territorios inhóspitos de techos de turberas, paredes de roca y materiales orgánicos entretejidos hasta el cemento y el asfalto. 


... En Egipto se empleaban tanto un sistema adintelado, cubierto por madera u hojas de palmeras, como un sistema de bóvedas primitivas. Pero es en Mesopotamia donde aparecen los primeros ejemplos de “cubiertas planas” con la ejecución de los célebres Jardines colgantes de Babilonia... Para la ejecución de dichos Jardines se construyeron unas terrazas escalonadas sobre pilares impermeabilizadas con betún, que era un material abundante en estas tierras, en las que se plantaron árboles y otras especies vegetales... Luego, entre el Renacimiento y el siglo XIX incluso se llega a emplear la paja de centeno sujeta a las correas en haces... (Juez, Delgado & Hamalainen, 2013:12-14)

En medio de ese hilo conductor que parece ser la historia —sin seguir necesariamente un orden cronológico— llegamos a una arquitectura prehispánica que transcurrió a la par y continúa siglos después cargada de simbología e interpretaciones sobre el mundo. 

Una donde las comunidades, hasta el día de hoy, hacen uso de diversos tintes naturales, plantas y animales en relictos cada vez más reducidos. Son particulares los tejidos infraestructurales, según el ecosistema, pero todos tienen un origen orgánico, sea en América, Oceanía, Europa, Australia, África, Asia o India.


... Una admirable artesanía es la de los pueblos pastores semi-nómadas de Suráfrica;
estos confeccionan sus casas con esterillas de junco, que disponen sobre la estructura
de cañas entramadas, que la sostiene; También son utilizados los
juncos en Senegal que, como dice el arquitecto Vélez, dejan ver
una “obra ordenada, elegante, pura, limpia, de amorosa artesanía, aprovechando al
máximo la materia prima disponible”. Y, lo que resulta más difícil de apreciar a primera
vista: la fuerza expresiva de esta arquitectura anónima que surge de un esfuerzo
colectivo espontáneo y armonioso... (Sánchez et al., 2014 : 211)

Cuando los territorios donde se habita y se ha habitado no son siempre planos, ni secos, ni ubicados en benévolos valles, es más cuidadosa la “lectura” de cada sistema. A veces, alrededor solo se cuenta con praderas de turberas, algunos pastos o afiladas piedras; la añorada madera es ajena frente a la ausencia de portentosos árboles... 

... Los taironas no solamente construyeron una o dos casas sino poblaciones enteras con cientos de casas cimentadas sobre roca, sin emplear materiales cohesivos. Se encuentran puentes monolíticos, grandes plazoletas enlosadas de piedras bien pulidas, sistemas de canalización de las aguas lluvia que evitaban el lavado y erosión de los empinados perfiles montañosos, y hasta el riego artificial en la árida costa aledaña a Santa Marta – Colombia... (Cárdenas-Arroyo, 1992).



¿Existe la casualidad, la causalidad o la sincronía en la construcción de las infraestructuras armónicas con su medio?.

Con este preludio de una historia de creadores, interpretes, constructores y navegantes (mucho más rica y abundante de lo que, aquí, apenas hemos tocado sutilmente) damos inicio a esta nueva publicación.

Y es que es imposible hablar de “infraestructuras verdes” sin ir un poco atrás, hacia el origen. Nuestra finalidad ha sido realizar un preludio al reciente libro publicado y titulado: Ciudades verdes en el mundo. Progreso – Innovación – Organización [1].




A diferencia de aquel sentido histórico —casi rural— anteriormente explicado, el “verde urbano” ha tenido dos sinónimos distintos: uno donde la opulencia ha crecido en medio de ostentosos jardines en las grandes ciudades; mientras, para otros fue y sigue siendo una fuente de alimentos y de otro tipo de riqueza: la que otorga el valor de lo orgánico. 


La arquitectura de cada sociedad ha respondido y responde a esa necesidad de adaptarsen los individuos a cada ecosistema.

En las megalópolis en crecimiento un 70 % de la población llegará a vivir en las próximas décadas. Frente a esta realidad, según Felipe & Britz (2016) se debe cambiar urgentemente el escenario del gris al verde, mejorar las condiciones de vida, ahorrar energía y reducir los residuos y la huella ecológica. Dichos autores están convencidos que las cubiertas verdes y los jardines verticales tienen un gran futuro y son un enorme recurso del espacio, sin utilizar, con muchas posibilidades medibles para fomentar un entorno urbano más sano. Manfred Köhler, actual presidente de World Green Infrastructure Network afirma que el interés mundial ha aumentado desde los proyectos individuales de cubiertas verdes a conceptos más integrados. El término “infraestructura verde” se ha incluido en los programas de la Unión Europea y en América Latina ha conseguido en la última década la atención comercial, económica y política. No obstante, el abordaje deberá ser multidisciplinar e integrarse a las políticas públicas de cada gobierno. 


“Traer la naturaleza” a las ciudades mejoraría no solo la calidad del ambiente sino la calidad de vida de las personas. De esta forma, se generarían más servicios ecosistémicos.

Si bien la propuesta está cada vez más “viva” no es solo cuestión de grandes inversionistas y de elevadas sumas de dinero para mejorar la estética de las edificaciones. Las infraestructuras verdes deberán orientarse hacia un cambio en el paisaje urbano y a favorecer la fijación del carbono emitido por las grandes ciudades. Sin embargo, sus altos costos pueden ser un limitante no sostenible o estar solo disponible para empresarios y/o individuos solventes a nivel económico. Por lo tanto, es fundamental apoyar a su vez “otras corrientes” que buscan alternativas que cumplan las mismas funciones sin ser, necesariamente, estéticamente correctas.


La creatividad de infraestructuras verdes debe ir de la mano con la sostenibilidad en las ciudades e involucrar a todos.

El botánico francés Patrick Blanc (inventor de los jardines verticales o muros vegetales) en su reciente visita a Colombia —luego de conocer las iniciativas en infraestructuras verdes en este país — ha enfatizado en la necesidad de usar la diversidad de las especies nativas en cada lugar para dichos emprendimientos. Su concepto es integral: arte - diseño - diversidad - sostenibilidad. 

Para ello, primero es necesario hacer estudios de factibilidad en cuanto a disponibilidad de recursos no solo económicos sino hídricos y de mantenimiento; además, recurrir al conocimiento ecológico y local con una alta dosis de “integración de saberes” y creatividad. Se hacen necesarios sistemas integrales que involucren tecnologías eficientes, de menores costos y sustentables. 


Estrategias orientadas hacia diálogos naturaleza-sociedad.

Si desconocemos nuestro pasado y las estrategias ancestrales, nos perdemos la oportunidad de mirar hacia un futuro que se muestra implacable... 

Es necesaria una retrospección hacia el origen para preservar una visión holística  hacia el futuro.

Seguimos navegando en nuestro jardín interno y externo... Seguimos Bios Escribiendo...

Hasta nuestra próxima navegación. 



[1] Es el primer libro de la organización World Green Infrastructure Network (WIGN). Nuestra editora y traductora de Bios Escritores, Karen Amaya Vecht, participó en la traducción de este libro junto con otros traductores de Colombia y otros países.





Referencias 
Briz, J., Köhler, M & Felipe, I (Editores). 2016. Ciudades verdes en el mundo. Progreso – Innovación – Organización. 

Cárdenas, F. 1992. América: tres civilizaciones y numerosas sociedades intermedias. En: Revista Credencial Historia. Edición 34, octubre. Recuperado de: http://www.banrepcultural.org/node/32891

Robles, M., Fernándes-Oliveras, A., Oliveras, M. 2014. Las formas de construcción en África: un micro proyecto para trabajar globalmente las matemáticas en educación infantil. Reidocrea. Volumen 3. Artículo 26. 207-221. Universidad de Granada. Recuperado de: http://digibug.ugr.es/bitstream/10481/32850/1/ReiDoCrea-Vol.3-Art.26-Sanchez-Fernandez-Oliveras.pdf

Tejela, J., D. Navas, C. Machín. 2013. Restauración y rehabilitación. Rehabilitación, mantenimiento y conservación de cubiertas. Tornapunta ediciones. Recuperado de: http://libreria.fundacionlaboral.org/ExtPublicaciones/Rehab_Cubiertas.pdf

lunes, 17 de octubre de 2016

La dimensión en letras de la tierra: Charles Marie de La Condamine.


El navegante. Diseño de: Luisa Fernanda Castellanos.



Ninguna navegación ha sido fácil. 
Siempre, el mar y el río han sido un par de misteriosos universos sumergidos.
Mosaicos de mundos oscilando en el mismo planeta. 

En 1735, un grupo de jóvenes entusiastas, dinámicos y llenos de esperanza querían probar que con su inteligencia podrían desentrañar la medida de la tierra. Ellos deseaban confirmar la forma del planeta y medir un grado del meridiano terrestre. Esta odisea ocurrió en dos tramas expedicionarias: una rumbo al polo, mientras, un grupo de diez navegaron hacía el Ecuador. 


Cuando iniciaron el viaje en 1735 eran diez: Couplet murió de fiebre amarilla, Seniegues fue asesinado por un amante celoso, Morainville desapareció en la selva, Hugot cayó desde un andamio, Verguin se instaló en Tolosa y llevó una vida contemplativa, Godín des Odonnais murió como un anciano perdido en su desvarío, Jussieu llevó una vida de vegetal, sin memoria ni pensamiento. Godín murió de apoplejía sin haber publicado el resultado de sus investigaciones. Bourguer mantuvo una agría disputa con La Condamine, pero logró publicar sus obras. La Condamine cuido su gloria... (Trystam, 1999: 234).

Si bien las matemáticas serían las protagonistas, la curiosidad y la pasión serían traducidas en letras. Escribir envueltos en la intriga que conlleva un viaje desconocido, casi siempre sin retorno, es más que una vocación. Conservar la lucidez en medio de un sino trágico, incierto o exitoso es de aprendices avanzados. Charles Marie de La Condamine (1701 – 1774) logró sobrevivir al igual que sus escritos —diversos libros y poesías— cuando la ciencia no era ajena al lenguaje de las emociones. 

La escritora e investigadora Florence Trystam navegó entre los archivos de este viaje y lo describió en detalle en su novela Le procés des Étoile (1978). Ella descubrió elementos ricos y dignos para el desarrollo de una o varias novelas. Quizás, porque una navegación no es ajena al amor, la pasión y sus inciertos desenlaces. Los encuentros y desencuentros permiten revelar, en territorios desconocidos, la realidad de cada uno. Más aún, cuando se viaja con la expectativa de realizar un nuevo descubrimiento. 


Eso es un viaje: una aventura que puede llegar a romper las membranas endurecidas de nuestras células del temor. 
Si se pierde el miedo a dejarse tocar por el sentir personal y del otro, de repente, puede surgir un conjunto inesperado de palabras que habitaban dentro de sí. 

La Condamine fue un ser apasionado en su investigación y creación de sus escritos, tal vez, no tan profundo como otros expedicionarios. No obstante, Wolfgang von Hagen (1963) afirmó:


Nunca tuvo Sudamérica un defensor más ardiente que La Condamine... 
No existía ningún libro que él no conociera y leyera; 
no había ninguna revista que no incluyera algún escrito suyo.

Aquella expedición en el Ecuador duró cerca de diez años a lo largo de esos ríos y mares difíciles de desmembrar.  Los ríos sorprenderían a La Condamine y embarcarse en una canoa no solo sería una aventura emocionante y apasionante, sino, además, llena de despertares. 


Encontrarse con la naturaleza tan de frente, siempre, tuvo y tendrá sus riesgos.

La Condamine “gran conversador y hombre de mundo” logró que la misión geodésica estuviese ligada esencialmente a su nombre...


...Me propuse sacar utilidad del viaje trazando un mapa de este río y recogiendo toda clase de observaciones que tuviera ocasión de hacer en un país tan poco conocido. Las concernientes a las costumbres y usos singulares de los diversos pueblos que habitan en sus riberas, tal vez, excitarían más la curiosidad de algunos lectores; pero he creído que en presencia de un público familiarizado con el lenguaje de los físicos y los geómetras, apenas si me estaba permitido extenderme sobre materias extrañas al objeto de esta academia; sin embargo, para que se comprenda mejor, no puedo eludir el dar algunas nociones preliminares acerca del río, asunto de este trabajo y de sus primeros navegantes... (Extracto de “Viaje a la América meridional” escrito de Charles Marie de La Condamine y traducido por Federico Ruiz Morcuende en 1942).

Él, valientemente, escribió sobre otros navegantes y sus expediciones: Orellana (1539), Ursoa (1568), Texeira (1638) y Acuña (1640). No obstante, no le fue fácil relacionarse con los navegantes y seres que fue encontrando en América. Siempre, la naturaleza humana ha sido un misterio a lo largo de los tiempos. Los nativos medían la vida con otro tipo de segundero en el reloj de sus días. Su espacio y su comportamiento no conocían los límites de una cultura ajena a sus tierras. Eso, quizás, ninguno logró comprenderlo. 


Ser “salvaje” era y es ser auténtico, 
no existía ni existe una escala para medir ni clasificar lo que, bajo cada óptica, es bueno o no lo es.

Sentimos en Bios Escritores el acto escrito es un proceso, es similar a una travesía, no es un acto de fe, es un acto de amor y de coraje. Así, continuamos descalzas en una barca y vamos leyendo a grandes navegantes. Remamos despacio, sin afanes, para no perdernos los momentos. Seguimos guiadas por nuestro propio segundero...

¿Cuál será nuestro próximo destino?

¡Te esperamos!

Referencias
La Condamine, C. 1942. Viaje a la América meridional. Editora Espasa-Calpe. Traducido del francés por Federico Ruiz Morcuende.
Trystam, F. 1999. Diálogo con las estrellas. Relación de la prestigiosa expedición de tres científicos franceses a Sudamérica y de las aventuras que le siguieron (1735-1771). Edición en español: Libri Mundi. Traducido del francés por Darío Lara.
Wolfgang von Hagen, V. 1963. Grandes naturalistas en América. Sudamérica los llamaba. Biografías Gandesa. Traducido del inglés por Teododo Ortiz.